Seguidores

jueves, 29 de noviembre de 2012


Sociología comprensiva: El ejercicio de la comprensión de fenómenos interindividuales o de carácter colectivo pasa por el estudio del comportamiento del individuo y la aprehensión de los sentidos de la interacción subjetiva contextualizada temporalmente. La sociología comprensiva no se aboca al estudio de los fenómenos fisiológicos, biológicos ni de la interioridad psíquica del individuo (placer, displacer y estados emocionales). Su propósito es el estudio de las referencias típicas orientadas por una acción provista de sentido mentado (subjetivo) y externo que persigue influir o transformar la conducta de otro.
Max Weber en uno de los Ensayos sobre Metodología Sociológica define el alcance de la comprensión cualitativa y empírica de la conducta humana en los siguientes términos:
Al igual que todo acaecer, la conducta humana ("externa" o "interna") muestra nexos o regularidades. Sin embargo, hay algo que es propio solamente de la conducta humana, al menos en sentido pleno: el curso de regularidades y nexos es interpretable por vía de comprensión. Una "comprensión" de la conducta humana por medio de interpretación contiene ante todo una "evidencia" cualitativa específica, de dimensión singularísima. El que una interpretación posea esta evidencia en medida muy alta nada prueba en sí en cuanto a su validez empírica. En efecto, un comportamiento igual en su curso y su resultado externos puede descansar en constelaciones o motivos de índole muy diversa, entre los cuales los comprensibles de manera más evidente no siempre han sido los realmente en juego. Antes bien, el "comprender" determinado nexo ha de ser controlado, en la medida de lo posible, con los métodos usuales de la imputación causal antes de que una interpretación, no importa cuan evidente, pase a ser una "explicación comprensible" valida. Ahora bien, la interpretación racional con arreglo a fines (Zweckrationales) es la que posee el grado máximo de evidencia (Weber 1958a, 175-176).
En el proceso de comprensión de la acción social sobresale la importancia de la objetividad del procedimiento metodológico, a través de su expresión empírica, pero además Weber considera importante el tratamiento de aquellos aspectos que atienden a "constelaciones o motivos de índole diversa", esto es, las motivaciones subjetivas que orientan las preferencias de los individuos, la voluntad, los juicios de valor y los fines de la actuación.

 Sociología empirista: Uso de métodos sistemáticos de investigación, pensamiento teórico y examen lógico de argumentos para llegar a un cuerpo de conocimiento sobre un objeto particular.
Al igual que al resto de las Ciencias Sociales, la Sociología es una disciplina científica porque implica métodos de investigación sistemáticos, análisis de datos y examen de teorías a la luz de la evidencia y de la discusión lógica. El hecho de que no podamos estudiar a los seres humanos igual que los objetos de la Naturaleza pues en ciertos aspectos va a representar una ventaja para la Sociología, pero también crea dificultades que no van a tener los científicos de la Naturaleza.
El primer problema es la objetividad, ante él la aspiración del sociólogo en estos casos debe ser la de hallar un distanciamiento tanto en la investigación como en el pensamiento teórico para intentar estudiar el mundo social sin prejuicios.
La Objetividad en la Sociología se va a alcanzar sobre todo mediante la crítica entre los diferentes teóricos sociológicos. Muchos objetos de la Sociología van a estar sujetos a controversias, formas de pensar diferentes pero mediante el debate público, mediante el examen de pruebas y la estructura lógica de los argumentos. Las cuestiones pueden analizarse de forma eficaz y satisfactoria. En el imperismo sociológico impera la razón fundamentada con una investigación.
Sociedad capitalista: La sociedad capitalista moderna se caracteriza por un desarrollo técnico sin precedentes. En los países adelantados, por lo menos, los medios de producción han llegado a un nivel fantástico. Al mismo tiempo, el sistema se ha complicado grandemente, y parece casi incomprensible para cualquier observador. La complejidad va acompañada de un gran aislamiento entre los individuos.
Nada de esto es obra del azar, sino de la necesidad que el sistema capitalista tiene de sacar el máximo de ganancias. Impulsado por la propia dinámica de su desarrollo, no podía ya quedarse en el sistema del laissez-faire del siglo XIX y en la organización de la sociedad correspondiente a él, es decir, en la organización basada sobre un gran número de pequeños capitalistas individuales que luchaban entre sí en el mercado. Para seguir existiendo, al régimen le era preciso aumentar la productividad del trabajo, puesto que del trabajo extrae sus ganancias. Todo obrero, todo empleado, sabe perfectamente que el patrón trata siempre de hacerles aumentar el ritmo y el rendimiento, y, por su parte, luchan constantemente contra esta tendencia. A fin de aumentar la productividad, el capitalismo pone en funcionamiento máquinas cada vez más complejas y en número cada vez mayor; simultáneamente, utilizan forma creciente los descubrimientos científicos, para mejorar con ellos el sistema de producción.
Televisión. Es un medio que comunica imágenes a distancia mediante estímulos visuales y acústicos. La transmisión técnica se lleva a cabo por ondas hertzianas, difundidas desde un centro emisor hasta los receptores particulares por una antena, satélite o cable. La información se reproduce en un receptor compuesto básicamente de una pantalla luminosa, donde se representan las imágenes, y unos altavoces que reproducen el sonido. http://helios.dci.ubiobio.cl/cidcie/diccionario/reg_iguales_invitado.php?entrada=Televisi%F3n



Teoría de la acción. Al plantearnos describir el modelo de comunicación que se establece a través de las páginas web personales adoptamos como estructura clave la Teoría de la Acción Comunicativa de Jürgen Habermas. En principio esta teoría está basada en la relación comunicacional lingüística. Esta composición estructural nos lleva a tomar como elemento de referencia, estructuras de funcionamiento que no son iguales con las que trabajamos en este contexto. No cabe duda por otra parte que dicho constructo es un sólido baluarte desde el que poder analizar procesos comunicativos desde su esencia.
La estructura conceptual de esta teoría en la parte en la que desarrolla los mecanismos de Acción Comunicativa se retrotrae a la explicación de otros tipos de acciones sociales que se extraen de las relaciones entre actor y mundo. Este esquema genealógico nos sirve para detallar los procesos que hacen que en el seno del Ciberespacio se constituya un entorno de Racionalidad Comunicativa fuertemente desarrollado.
Como nudo conductor para explicitar dicha racionalidad es necesario remitirse al concepto de "entendimiento" que se alcanza como un acuerdo racional entre actores donde se evalúan las "pretensiones de validez" como representaciones simbólicas del saber.
La "racionalidad comunicativa" se establece de esta forma desde las distintas posibilidades de generar el discurso y en las relaciones que a través de la "acción comunicativa" los actores realizan con el mundo. Habermas elige la teoría popperiana del "Tercer Mundo" para explicitar las relaciones actor-mundo. Desde este punto comienza a explicitar las implicaciones de los conceptos asociados a las "pretensiones de validez" en la racionalidad.
Teoría de la aguja hipodérmica. “Cada miembro del público de masas es personal y directamente atacada por el mensaje” (Wright, 1975). Con esta frase se sintetiza y se define adecuadamente lo que la teoría de la aguja hipodérmica sostiene.
Históricamente, la teoría de la aguja hipodérmica (o teoría de la bala mágica) coincide con el peligro de las dos guerras mundiales y con la difusión a gran escala de las comunicaciones de masas. Se comenzó a definir cuando la mirada se concentró en los efectos que tuvo la propaganda durante los conflictos.
La teoría plantea que la manipulación es posible ya que frente al enorme y creciente poder de los medios, no hay ningún elemento de resistencia; el mensaje se dirigirá por los medios de comunicación de masas, a partir de ahí, es posible crear un estímulo, un mensaje tan fuerte que se “inyecte dentro de la piel de cada miembro de la sociedad” (de ahí el nombre “aguja hipodérmica”). Entre emisor y receptor, entre estímulo y respuesta no hay ninguna intermediación que impida conseguir los objetivos, hay una relación directa de causa-efecto, algo mecánico.
Teoría del aprendizaje por la observación.  Desde su primera formulación sistemática (Bandura y Walters, 1974), la teoría cognitiva social ha acentuado la importancia del aprendizaje por observación dando lugar a una gran cantidad de investigaciones sobre la influencia del «modelado» sobre la conducta humana. En todos las culturas, los niños adquieren y modifican patrones complejos de comportamientos, conocimientos y actitudes a través de la observación de los adultos. Bandura dice que «afortunadamente, la mayor parte de la conducta humana se aprende por observación mediante modelado». Esta afirmación tiene su explicación en el hecho de que si las conductas se aprendiesen sólo por ensayo y error los procesos de desarrollo se verían muy retrasados y los individuos quedarían a merced de las consecuencias de sus errores. El aprendizaje observacional acelera y posibilita el desarrollo de mecanismos cognitivos complejos y pautas de acción social. Cuando la imitación está seriamente dañada, los procesos de humanización se hacen extremadamente difíciles y las personas que los padecen muestran deterioros funcionales importantes.
Las primeras investigaciones realizadas por Bandura sobre el aprendizaje por observación se realizaron sobre conductas agresivas. Uno de sus primeros experimentos fue el que realizó con Walters en 1963. En éste dividió a una serie de niños en tres grupos:

- El primer grupo ve una película de un niño que es premiado por realizar una conducta agresiva con un muñeco.
- El segundo grupo ve al mismo niño que es castigado por esa conducta agresiva.
- El tercer grupo ve al niño que no es ni castigado ni premiado por su conducta.
En la fase de prueba a los niños se les dejó en la habitación con los mismos elementos que había en la película.En un segundo momento se ofrecen premios por repetir las conductas observadas en la película.
Los resultados muestran cómo en la fase de prueba los niños del segundo grupo realizan menos conductas agresivas, pero cuando se les ofrece recompensas los tres grupos aumentan sus conductas agresivas.
Observaron, por ejemplo, que los modelos reales son más eficaces que los filmados en la evocación de pautas imitativas de agresión, que los niños expuestos a modelos agresivos no solamente realizaban respuestas imitativas específicas sino también (comparándolos con niños expuestos a modelos no agresivos) un número más elevado de conductas agresivas no imitadas, y por último que la observación de modelos agresivos tiene efecto desinhibitorio de la agresión tanto en niños como en adultos.
Teoría de la audiencia y el efecto. No existe un cuerpo unificado de teoría del efecto (importancia teorías del efecto sobre otras teorías, ya que la mayoría basadas en supuesto que efectos se repiten con regularidad predecible y demostrable).
“El estudio de cómo se generan los efectos de los medios de comunicación siempre ha sido pluridisciplinar y que a menudo han cooperado la sociología y la psicología, aportando la primera las hipótesis generales y la segunda los modelos de aprendizaje y de cambio de actitud, los métodos experimentales y los procedimientos prácticos”
“Lo que importa para la teoría del efecto es que los significados de los mensajes y, por tanto, sus consecuencia están abiertas a cierta negociación, según la situación y los recursos de la audiencia”
Como señala Rodrigo Alsina (1989), la historia de la Mass Communication Research está dominada por la consigna positivista Saber para preveer, preveer para poder, de esta forma, desde el comienzo, el área de estudio privilegiada ha sido la teoría de los efectos sobre las audiencias, esto es, conocer cuáles eran las reacciones del público frente a las propuestas mediáticas con el objeto de obtener las claves para conducir el comportamiento de las masas.
Pero la historia de la investigación de la comunicación, pone en evidencia, que tanto desde una perspectiva teórica como empíricas, las predicciones desarrolladas no siempre fueron acertadas, en efecto, los diferentes modelos que fueron desarrollándose con el objeto de explicar el comportamiento de las audiencias, han oscilado entre la omnipotencia hasta la irrelevancia de la capacidad de los medios para influir en el público hacia el cual dirigen sus mensajes.
Las primeras corrientes de la escuela norteamericana, estuvieron notablemente influídas por el conductismo, escuela psicológica que considera la conducta humana como una respuesta frente a estímulos externos. Está influencia teórica será evidente particularmente en la teoría hipodérmica cuya concepción de la audiencia se condice claramente con la concepto mecanicista de la conducta que subyace a la escuela conductista.
La Mass Communication Research, surge en los EEUU, impulsada por universidades a pedido de instituciones públicas o privadas tales como empresarios mediáticos, organismos de defensa gubernamentales y partidos políticos. Efectivamente, muchos de estas investigaciones buscaban el desarrollo de instrumentos que permitieran actuar sobre la población de manera eficaz, esto es, afectar la conducta de los individuos, en este sentido, esta línea de investigación se diferenciará de la Escuela de Frankfurt que habría de abordar el fenómeno mediático desde la problemática que implicaría para la sociedad en su conjunto (y no en función de comportamientos individuales).
Teoría de la audiencia activa. Las audiencias son activas, eso (por lo menos dentro de la academia) ya no se discute. Hace tiempo quedaron atrás las caracterizaciones que asumían receptores pasivos, situados “al final” del proceso comunicativo y expuestos de manera directa y personalizada al influjo de los mensajes mass-mediáticos, como en el modelo de la “teoría hipodérmica”. Este modelo y las presuposiciones que lo sustentaban fueron descartadas nada más al empezar a conducir investigación empírica, las que inmediatamente mostraron un panorama de interacciones mucho más complejo que el sugerido por la metáfora hipodérmica. Las investigaciones de campo (y en menor medida los experimentos de laboratorio) rápidamente hicieron evidente que la influencia de los medios estaba mediada por diferentes factores psicológicos e interacciones sociales (un argumento que de hecho es central en las acusaciones de “nuevo revisionismo” lanzadas Curran).
Ahora, en las palabras de Silverstone (1999; 57-58), “se presupone que, en algún sentido, [la audiencia] es activa; que mirar y escuchar y leer requieren de cierto grado de compromiso, de cierto tipo de elecciones, de cierto tipo de consecuencia. Se presupone que nos acercamos a los medios como seres sentientes. […] Y se presupone que los significados que construimos que involucran a los medios, que los requieren o que dependen de ellos, son significados como cualquier otro y por lo tanto son producto de nuestra capacidad, en cuanto seres sociales, para estar en el mundo”.
Esta capacidad, que puede resultar en el lector, telespectador o radioescucha “haciendo lecturas críticas/opuestas de las formas culturales dominantes, percibiendo mensajes ideológicos selectiva/subversivamente, y así por el estilo” (Morley, 1994; 255), es posible porque, como el mismo Morley señala (1992; 83), “[todo] mensaje es, inevitablemente, polisémico”. Es posible porque, como nos enseñaron Hall (1977) y Eco (1985), y Livingstone (1994; 249) nos recuerda, el proceso de codificación puede diferir críticamente del proceso de decodificación. Los mensajes de los medios son de hecho sólo un componente del proceso infinitamente más complejo de mediación, al que los miembros de las audiencias llevan sus diferentes contextos socio-culturales, sus necesidades, sus expectativas, sus prácticas cotidianas, sus diferentes experiencias. Un proceso (el de mediación) que, como Silverstone (1999; 14) argumenta, “nunca es completo, siempre es transformativo”.
Teoría autoritaria: transmitir la ‘alta’ cultura.Esta tradición normativa es también llamada ‘corporativista’. 
Esta teoría ha predominado durante muchos siglos. Según ella en la sociedad hay una estratificación jerárquica natural desde emperadores, reyes, aristócratas, clérigos… hasta los agricultores y artesanos (‘gente de la gleba’), o desde los caciques hasta el último de la tribu. En ella cada uno tiene un papel concreto que realizar dentro de una cosmovisión
sacro-religiosa (Menache, 1990) y racional. Lippman (1955: 81) dice que en ellas funcionan “las leyes universales del orden racional”.
Esta tradición ha sido la que más ha durado en la historia, y la que se ha usado en más culturas. Fue defendida por grandes filósofos, como Platón, Macchiavelo, Hobbes, Rousseau, y especialmente por Hegel (Rivers, Schramm, and Christians, 1980).  
Los de los altos estratos creían que su  cultura y civilización eran la verdadera.
Juzgaban que el fin de la comunicación pública era conservar el patrimonio cultural, explicarlo y difundirlo (Siebert et al., 1956; McQuail, 1994: 127). De aquí que el objetivo de la comunicación para ellos era transmitir esta alta cultura a las generaciones futuras. Un instrumento clásico de dominio fue la lengua. Hasta los incas trataron de imponer su lengua a algunos grupos mapuches (del norte de Chile) donde mandaban. Los franceses. Aun hoy día en EE.UU. sólo se reconoce como lengua oficial el inglés.
Para llevar adelante tal proyecto, una academia de sabios se encargaba de la cultura, especialmente de la alta cultura, y de formar los comunicadores públicos y rectores. Esta formación no consistía tanto en aprender técnicas de comunicación, sino en interiorizar los valores culturales de esa sociedad para poder transmitirlos. Se le llamó educación liberal, pues con ella se les preparaba a decidir libremente sobre el futuro de la sociedad. El cuerpo de sabios aprobaba oficialmente a los nuevos comunicadores públicos, que se distinguían de los charlatanes (Abbot, 1983: 886-914) y estafadores (Preston, 1975: 35).
Al estar tales comunicadores públicos bien entrenados y seleccionados, no se necesitaba excesivo control estatal sobre ellos. El gobierno, al crear Códigos de Ética para cada profesión (Buel, 1981: 64), estableció también los de la comunicación de acuerdo con los sabios. Y en base a ellos podía o censurar o autorizar las nuevas publicaciones. 
Ante el crecimiento de la cultura de masas surgieron los pesimistas: Alexis de Tocqueville (1805-1859; publicó su libro más importante en 1862), Emile Durkheim (1858-1917; su libro en 1968), José Ortega y Gasset (1883-1955; su libro en 1972). Para éstos, al avanzar la democracia, la masa se haría más fuerte, lo que podría causar la decadencia de la civilización occidental. Por lo que, según ellos, los medios deberían mantener la alta cultura.
Teoría de la bala mágica. Teoría que explica que los mensajes de un medio de comunicación deben ser captados por la audiencia de manera uniforme, no parecido ni semejante, sino de la misma manera en todo el público para que las reacciones de éste sean disparadas por estímulos.
Esto quiere decir que el individuo que capte la información debe tener reacciones como emociones, urgencias interiores, entre otros.
Se originó después de la primera guerra mundial ya que durante ella los medios de comunicación empezaron a convencer (persuadir) a las personas para que dieran su vida en el conflicto. Los medios como un arma de manipulación social por medio de propaganda incesante.
¿Qué se quiso demostrar con la teoría de la bala mágica?
Que los medios eran poderosas armas de concientización parcial, también conocido como a conveniencia. Que los medios de comunicación tenían el poder de moldear la opinión pública y volcar a las masas hacia el punto de vista que prefiera.
Teoría del cambio lingüístico. Se llama cambio lingüístico al proceso de modificación y transformación que, en su evolución histórica, experimentan todas las lenguas en general, y las unidades lingüísticas de cada uno de sus niveles en particular. El cambio lingüístico se diferencia de la variación lingüística en que en el primero las modificaciones son diacrónicas y, por tanto, las estudia la lingüística histórica, mientras que las variaciones son sincrónicas y la analiza, entre otras disciplinas, la sociolingüística. El cambio lingüístico es un proceso interno de la lengua que no tiene nada que ver con el cambio de lengua o sustitución lingüística que es un proceso condicionado por factores externos.
Dos factores que han intervenido desde siempre en el cambio lingüístico han sido los préstamos y la analogía, el primero es un ejemplo de causa externa y el segundo de causa interna. Los cambios lingüísticos se agrupan por conveniencia en tres niveles: el cambio fonético, el cambio morfosintáctico y el cambio léxico-semántico.
Teoría Cambio social. Cambio social: “Toda transformación observable en el tiempo, que afecta, de una manera duradera, a la estructura o funcionamiento de una sociedad dada y modifica el curso de su historia”.
Puede ser un fenómeno colectivo (no cambio individual), fenómeno estructural (no coyuntural), tiene lugar en el tiempo (no en el espacio), presenta cierta permanencia o afecta a la historia de un colectivo.
Teorías del cambio: lineales de principio a fin (teorías evolutivas) basándose en la sociología clásica (Comte, Spencer).
Cíclicas: basándose en Toynbee y Spengler como: (Cíclico-lineales de Weber) Ciclos estructurales y Momentos coyunturales. Los factores pueden ser Demográficos, económicos, tecnológicos culturales,  ideológicos o la importancia de las élites
Teoría de la catarsis. Las frustraciones generadas en el curso de la vida cotidiana se alivian mediante la participación por "intermediario" en la agresión ajena. "El acto de presenciar contenidos violentos en televisión, o de leer noticias consideradas como agresivas, aporta al público experiencias agresivas indirectas, que sirven como vehículo inofensivo para aliviar sentimientos de hostilidad".
Teoría Categorías sociales. 
Las categorías sociales en las sociedades complejas producen distintas subculturas a medida que sus miembros crean y comparten creencias, actitudes y modelos de acción que satisfacen sus necesidades y contribuyen a resolver sus problemas específicos
Las diferenciación de actitudes dentro de los miembros de la audiencia puede ser clasificada en conforme a grupos sociales de características compartidas que manifestarán una conducta similar ante los mensajes mediáticos.
El público posee características no solo personales sino también sociales, y parte de su conducta se ve influida por dicha dimensión. Paul Lazarsfeld observará que los efectos de los mensajes están fuertemente condicionados por el contexto social al que el individuo pertenece, lo que significa que el modo en que se produce la valoración de un mensaje se haya incidida por la influencia que otros significativos ejercen sobre el individuo. El público posee características no solo personales sino también sociales, y parte de su conducta se ve influida por dicha dimensión.
Teoría centrada en el mensaje. Enfoque centrado en el mensaje mismo, en su estructura interna y procedimientos transmisión significados. Importante conocer los procedimientos por los cuales las audiencias “leen” y “descodifican” mensajes medios comunicación. ( texto = elemento – oscuro. + concreto+ fácil de estudiar (se fija, se hace público y se transmite según reglas, cuidadoso análisis nos permite deducciones sobre cultura, significación, objetivos y usos/efectos). Puente entre sociología-ciencia política-humanidades.
Orígenes estudios “textos” mass media complejos, lingüística general y semiología (ciencia general de los signos)) --> mayores progresos obras (Barthes (1972) y Eco (1977).
Teoría de fondo: ya que reglas lenguaje delimitadas por estructura cultura, todo texto tiene interpretación preferencial (“podemos entender el significado si conocemos las reglas”).
Características de esta teoría:
1.Significado puede interpretarse mediante
2. No se ocupa del significado explícito (aparente, superficial), sino del latente (intencionado o NO).
3. No sólo a lengua escrita, cualquier medio para transmitir mensaje (sonido, imagen…)
Gran aceptación debido a que proporciona método para análisis empírico de la ideología. También éxito por combinar análisis cultural con sociología empírica (ambas se complementan, una instrumento para análisis cualitativo productos culturales (criterios estéticos y morales) y otra enfoque + sistemático (análisis objetivo).
Teoría corporativista. Esta tradición normativa es también llamada ‘corporativista’ o de alta cultura.
Esta teoría ha predominado durante muchos siglos. Según ella en la sociedad hay una estratificación jerárquica natural desde emperadores, reyes, aristócratas, clérigos… hasta los agricultores y artesanos (‘gente de la gleba’), o desde los caciques hasta el último de la tribu. En ella cada uno tiene un papel concreto que realizar dentro de una cosmovisión
sacro-religiosa (Menache, 1990) y racional. Lippman (1955: 81) dice que en ellas funcionan “las leyes universales del orden racional”.
Esta tradición ha sido la que más ha durado en la historia, y la que se ha usado en más culturas. Fue defendida por grandes filósofos, como Platón, Macchiavelo, Hobbes, Rousseau, y especialmente por Hegel (Rivers, Schramm, and Christians, 1980).  
 La teoría crítico-cultural. La teoría crítica (McQuail 1994: 100) da paso durante la década de 1970 a la teoría crítico-cultural en el ‘Centre for Contemporary Cultural Studies’ (CCCS) de la Escuela de Birmingham (Inglaterra), que está representada principalmente por Hall (1982). 
Una de las preguntas que se hacían en el Centro de Estudios Culturales Contemporáneos era: ¿Cómo es posible que una élite continúe mandando en una democracia como la inglesa? (ver McQuail, 1994: 100).
Teoría Crítica de la sociedad. Su trabajo está orientado a poner los fundamentos de la teoría social con los que busca analizar las sociedades del capitalismo avanzado. Aunque el pensamiento de Kant tiene un remarcable lugar en la obra de Habermas, el de Karl Marx desempeña un papel decisivo. El estrecho vínculo entre una filosofía de la razón muy ambiciosa en términos normativos y una teoría empírica de la sociedad es una característica del pensamiento de Marx que Habermas hace suya y que lo distingue de otros contemporáneos y, en particular, del sociólogo Niklas Luhmann y del filósofo John Rawls, con quienes, no obstante, comparte preocupaciones comunes. La integración de filosofía y ciencia social en una teoría crítica de la sociedad es el rasgo distintivo de la obra habermasiana. Aunque Habermas se vale del concepto filosófico de razón y lo emplea explícitamente en términos de filosofía del lenguaje, lo hace para poder desarrollar una teoría social. Se apoya en la idea de una completa transformación de la crítica del conocimiento en crítica de la sociedad. De ahí, que resulte unilateral entender a Habermas como mero filósofo de la fundamentación argumentativa y de la ética discursiva.
Teorías crítico-democráticas (marxistas y neomarxistas).Se vieron las reacciones sucesivas de cada nueva teoría contra la inmediata precedente: la autoritaria, la liberal, la de responsabilidad social, la de servicio público y el funcionalismo. En general daban preferencia a los intereses individuales de los dueños de los medios y de los comunicadores ‘profesionales’. Poco a poco ellos mismos procuraban autorregularse con Códigos de Ética nacionales e internacionales al estilo tradicional, en que se proclamaba la fidelidad a la verdad, a la objetividad, a no aceptar sobornos… Pero los excluidos seguían siendo olvidados y en realidad los medios no tenían en cuenta a las minorías. Por eso surgieron nuevas teorías normativas: primero la crítico-democrática y más recientemente la comunitaria.
La teoría normativa crítico-democrática es de origen marxista. La teoría marxista nació como reacción contra las teorías libertarias y de responsabilidad social (Burgelman, 1986; cfr. McQuail, 1994: 73, 132). Se halló sobre todo especialmente en parte de Europa y en los países subdesarrollados. 
Según ella, la concentración de poder social y económico y el control capitalista de los medios masivos son los principales problemas culturales. El mercado libre creó una concentración de poder a favor del empresariado. Este usa los medios para imponer su ideología dominante sobre la gran masa, a quien pretende convencer de que su único deber es trabajar y consumir (Cfr. McQuail, 1994: 76).  
Esta teoría 'crítico-democrática' tiene varias vertientes, a veces contradictorias entre sí: la crítica (McQuail, 1994: 97), la crítico-cultural (McQuail, 1994: 100), la estructuralista (Curran et al., 1982: 23s), la teoría crítica político-económica (Curran et al., 1982: 25s; McQuail, 1994: 82), la de codificación – decodificación y la democrático-participativa o democrático-liberadora (McQuail, 1994: 131-132). La primera enfatiza la dimensión ‘crítica’ (siguiendo más la interpretación de las clases populares y de su liderazgo, y las restantes enfatizan la dimensión participativa, activa y democratizadora.
La teoría crítico-político-económica. Ésta arguye que las instituciones económicas, como las fuerzas del mercado y de la acumulación de capital, son unos factores más fundamentales de control cultural que las estructuras de pensamiento (Curran et al., 1982: 25s). El interés por esta teoría ha crecido porque crece la concentración de los medios a nivel mundial, crece la ‘economía de la información’ (Sussman, 1997) y desciende el sector público de los medios por la desregulación, la privatización y la liberalización (McQuail, 2000: 83).
Teoría de la comunicación y la información. La Teoría de la Información o Teoría de la Comunicación se creó en los años cuarenta a partir de los trabajos de C. E, Shannon y N. Wiener. En todo sistema de comunicación la información inicial se codifica y se transmite en "señales". Estas señales se transmiten a un destinatario o receptor, quien a su vez debe descodificar o interpretar la señal. Generalmente el mensaje inicial o "input" no es totalmente idéntico al final u "output", porque en su codificación, transmisión o decodificación pueden producirse interferencias o "ruido". La Teoría de la Información intentó crear un formulismo matemático para la descripción de la información, la medida de la cantidad de información y su perdida en la transmisión o comunicación. Aunque originariamente esta teoría tuvo su aplicación en los campos de la radiotelegrafía y la radiotelefonía, la teoría se aplicó también en psicología, fundamentalmente para la comprensión del lenguaje y de la percepción.
 Las teorías de comunicación en América Latina. En septiembre de 1974 el boliviano Luis Ramiro Beltrán decía que la influencia predominante y más duradera en América Latina era la de la Europa clásica (histórica, intuitiva, filosófica, especulativa y escolástica), y que se hallaba presente sobre todo en los estudios de historia del periodismo y de la legislación de la comunicación.
En segundo lugar estaba la influencia de EE. UU. (Positivista, empìrista, sistemática y funcionalista), especialmente presente en los trabajos difusionistas de innovaciones agrícolas, y en la estructura y funciones de los medios y de la comunicación educativa.
Finalmente, estaba la influencia de la  Europea moderna (semiótica, estructuralista); ésta era la más reciente y la menos fuerte, y se concentraba en los análisis de contenido (Fuentes Navarro, 1999: 54)
En cuanto a los enfoques metodológicos, éste era el orden de importancia: descriptivos (de situaciones y hechos), explicativos (que indaga en las causas de los fenómenos) y predictivos.
Pero, aparte de estas influencias, en los investigadores latinoamericanos, ya en los años  sesenta (1960-1970) se estaba gestando por propio impulso una tensión (teóricometodológica) entre desarrollo y dependencia.
En los años  setenta la tensión (más bien epistemológico-política) era entre cientificidad y contribución al cambio social  (‘políticas de comunicación’, etc.). Por su parte Martín-Barbero (1987) estudió el debate latinoamericano en el inicio de los años 70.
En 1987 también Jesús Martín Barbero exigía ‘aceptar  que los tiempos no están para la síntesis’ y que teníamos que ‘avanzar a tientas, sin mapa o con sólo un mapa nocturno… un mapa para el reconocimiento de la situación desde las mediaciones y los sujetos” (Martín Barbero, 1987).
En esta década ya se hacen presentes los Estudios Culturales (García Canclini, en un artículo publicado en 2001). En los  noventa predominó la tensión entre abandonar las premisas críticas o adaptarse a las leyes del mercado. (Ver, por ejemplo, en Esteinou, 1998). Por un lado las temáticas asociadas a la ‘globalización’ y a  las tecnologías digitales y, por otro, las asociadas a las ‘identidades’ microsociales, exigieron la ruptura (o provocaron el ‘desvanecimiento’) de casi todos los supuestos teórico-metodológicos, epistemológicos y, sobre todo, ideológicos, que habían sostenido la investigación de la comunicación en las décadas previas. En América Latina pareció haberse perdido en esta década de los noventa la profundidad ideológica y el poder de las creencias que orientaran las búsquedas del ‘sentido’ de la comunicación. (Fuentes Navarro, 1999: 56). Héctor Schmucler (1996) anotó el predominio del conformismo político-social entre los investigadores latinoamericanos de esa década. Y tanto Martín Barbero como Schmucler vieron la urgencia de una reafirmación ética (Fuentes Navarro, 1999: 57). José Martínez Terrero - Teorías de comunicación 87
Hubo dos libros que ejercieron una influencia destacada entre académicos e investigadores de América latina durante la década de los noventa. Ellos fueron Jesús Martín Barbero (1987) con  De los medios a las mediaciones y Néstor García Canclini (1990) con  Culturas híbridas: estrategias para  entrar y salir de la modernidad) (Cfr. Schmucler, 1996: 65-72).
Pero Fuentes Navarro (1999: 59) prefiere el equilibrio, que consiste en entender la tradición como punto de partida, donde enraizamos nuestra identidad, sin que por ello quedemos prisioneros de su rigidez. Comprender la tradición es construir un saber que no es estático ni definitivo.
Este propósito general supone, entre  otras cosas, sustituir el concepto ‘comunicación’ como transmisión y circulación social de ‘mensajes’, por un marco conceptual más complejo, alrededor de la comunicación considerada como proceso sociocultural básico, es decir, como producción en común de sentido.  De hecho los estudios culturales continuaron profundizando en América Latina (García-Canclini 1997) (Ver también  Protzel, 1999, y Mattelart, Armand y Michele, 1997).  Por su parte Martín Barbero (1998) siguió presentando nuevos avances con su libro “De las hegemonías a las apropiaciones”.
Teoría de la comunicación política. Algunos autores, como el canadiense André Gosselin (1998), consideran “que aún no se puede hablar de una teoría de la comunicación política sino de una metateoría basada en ciertos objetos, modelos y esquemas de explicación propios de la comunicación política”. Cuando hablamos de Comunicación Política, sabemos que, conceptualmente, el término es más amplio que el dedicado a los espacios netamente electorales y políticos, sobre los que nos vamos a referir en este trabajo. Una aproximación a una definición en tal sentido nos llevaría a decir “que hay comunicación política cuando existe una intervención intencional sobre la eventual conducta del receptor”. (André Bélanger, 1998). Definida de esta manera, la misma puede situarse mucho más allá de los círculos políticos y penetrar en las relaciones sociales más comunes como la familiar, la relativa a una pareja, la institucional, la pedagógica, etc. Es decir, en todo tipo de relación en donde esté en juego el poder de influir sobre otra persona o grupo, sea éste masivo o no, a los efectos de influir en la acción u omisión de una determinada acción o toma de decisión. Podríamos hablar, según Bélanguer, de un nivel de análisis microscópico y uno macroscópico según se trate de una comunicación política individual o grupal, o aquella en la que está en juego la llegada de un mensaje a un público masivo.
El mismo autor, sitúa dentro del proceso de comunicación política, diversas herramientas usadas alternativamente tales como manipulación, incitación, amenaza, persuasión o hasta mandato”. (Bélanguer, pag. 134 “Comunicación y Política”). En el presente trabajo, me centraré en el concepto de persuasión aplicada a la comunicación política, como herramienta básica para lograr un cambio de conducta (ajena) que favorezca el objetivo del persuasor. Parafraseando a Katlen Reardon (1981), la persuasión no es como muchos piensan, una actividad relativa a los carentes de ética, sino que se sitúa como una forma de comunicación en la que participa toda persona que entra en relación con los demás, en un marco social en el que todos diferimos de nuestros objetivos y en los instrumentos utilizados para conseguirlos. Por este motivo, entramos frecuentemente en conflicto y es allí donde entra en juego la persuasión como ‘forma consciente de comunicación que intentará convencer al ofensor para que redefina su objetivo o modifique los medios para lograrlo’.
La teoría del cultivo. La televisión lleva a los públicos una visión del mundo, en la que implanta valores comunes, gracias a la configuración de espacios homogéneos que son posibles a través la programación. George Gerbner se interna en la investigación de las consecuencias que trae el consumo de los medios, especialmente en los aspectos de la violencia consumida masivamente.
La teoría del cultivo o teoría de la cultivación se aproxima a las audiencias y observa la dependencia del imaginario individual, del mundo personal, de los valores adquiridos a través del tipo de programas que se consumen de forma habitual.
Los resultados determinan que los cultivos sobre la percepción, están relacionados directamente con la intensidad de exposición ante el medio, con la manera en que estos afectan el comportamiento del consumidor mediático en concordancia con el grado de dependencia que se tenga a ellos.
Teoría de la cultura ritual y popular. La teoría de la cultura ritual y popular se alimenta de diversos aportes teóricos: el modelo de convergencia, el de rito y comunión, el de mito, rito y foro público y el de la liminalidad. Por lo tanto toma de la antropología cultural humanista de Clifford Geertz (1973), de Victor Turner (1982a, 1982b), de Mary Douglas (Cfr. White, 1994a: 35), de Carey (1977, 1988) y de Newcomb (1983) (Cfr. White, 1987).
Teoría culturológica. La teoría culturológica, piensa que la cultura de una comunidad es mucho más amplia que la que imponen los medios. Sostiene que existen otros valores y otras instituciones mucho más importantes en la vida cultural de una persona o grupo. Si bien los medios participan en la producción de valores sociales, su poder no está directo ni tan inevitable. También hay otros factores trascendentales en la vida de la gente: la religión y el folklore, las reuniones sociales y los grupos políticos, las tradiciones y las instituciones, los nuevos códigos entre vecino y las asociaciones. Todos ellos inciden en cada persona al igual que los mensajes masivos.
Los culturológicos opinan que ningún medio tiene el poder “profético de interponerse a la gente. Por lo tanto, critican el rating y las investigaciones cuantitativas. Esta teoría se opone a la communication research funcionalista. Los culturológicos hacen hincapié en el aspecto “burocrático” de las investigaciones funcionalistas, basadas en las encuestas, en datos centrados en la cantidad, en la experimentación en “laboratorios” que sacan a la gente de su contexto habitual.
Para los culturológicos no existe el esquema estímulo-respuesta y la manipulación y la alienación no son tan fáciles de lograr como lo planteaban los de la Escuela de Frankfurt.
Es decir que entre el estímulo y la respuesta hay otros factores que intervienen.
Los emisores no tienen ya una forma directa de conocer las respuestas. Para entender lo que sucede en cada comunidad, los investigadores de comunicación tiene que “meterse” en sus valores y en su ida cotidiana.
La búsqueda de la objetividad y de conocimiento “externo” al investigador (como planteaban los funcionalista al copiar a las ciencias naturales) ya no sirve. Se reconoce la subjetividad de cada cultura y del propio investigador al acercarse a ella.
Tampoco sirve la deducción de la superestructura ideológica a partir del análisis económico (como planteaban los teóricos de la Escuela de Frankfurt) los culturológicos saben que los valores sociales de la gente obedecen a causas múltiples y complejas y no solo a la influencia del plano económico.
La teoría culturológica: trasciende el modelo esquemático de comunicación (emisor-receptor) y piensa en lo social como un acompleja red interconectada de valores sociales. Los medios masivos plantean algunos mensajes pero las distintas culturas resignifican los contenidos a partir de sus propios valores y sentidos sociales.
Vale destacar que estos teóricos desarrollan su investigación durante las décadas del ´60 y el ´70. Los efectos de la globalización no eran por entonces tan masivos y las diferencias entre una cultura y otra (países, religiones, ciudades, comunidades) eran bien marcadas y definidas. Hoy podrían cuestionarse algunas de estas “diferencias” que parecen desaparecer detrás de la unificación centralización de las informaciones a nivel mundial.
http://teoriaytecnicasdelacomunicacion.blogspot.mx/2008/10/teoria-culturologica.html

No hay comentarios:

Publicar un comentario